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lunes, 25 de noviembre de 2019

Visión de España

“Ya que habéis viajado expresamente desde Washington para venir a vernos os voy a enseñar algo especial, seguidme”. Y nos fue guiando por el interior de un antiguo edificio, con desconchones en las paredes, estrechas escaleras un poco retranqueadas, pasillos llenos de ficheros y alacenas atestadas de publicaciones, una oscura biblioteca donde una investigadora buceaba entre papeles, una sala donde decenas de obras de arte de grandes maestros esperaban su momento para volver ante los ojos del gran público. … Los bruscos cambios de temperatura según funcionaran o no los viejos radiadores y el inconfundible olor que los muchos años confieren a un lugar nos acompañaron todo el camino. Estábamos en el corazón de The Hispanic Society, la mayor institución que en Estados Unidos se dedica al estudio y fomento del conocimiento de obras relacionadas con el arte, la literatura y la historia de España y Portugal y sus áreas de influencia, lo que incluye Hispanoamérica, sur de los Estados Unidos, Filipinas o las Indias portuguesas.



The Hispanic Society, fundada en 1904 por el filántropo Archer M. Huntington, sobrevive como puede al paso del tiempo. Su museo cerró las puertas en abril de 2015, poco antes de nuestro aterrizaje en Estados Unidos, para acometer un ambicioso proyecto de reforma y sus más de 18.000 piezas de todos los formatos y épocas, desde la prehistoria hasta la actualidad, se encuentran en préstamo a otros museos y salas de todo el mundo, o almacenadas en habitaciones como la que acabábamos de pasar. Cada vez que visitábamos Nueva York lamentábamos no poder entrar a recorrerlo, sobre todo, la galería con la “Visión de España”, un conjunto pictórico encargado ex profeso para ese lugar al pintor valenciano Joaquín Sorolla con la idea de mostrar al público americano la esencia de la cultura y las costumbres de España. Ya pensábamos que nos íbamos a ir de Estados Unidos sin conocerlo cuando, de repente, la Sociedad anunció en su página web la posibilidad de concertar una visita para recorrer exclusivamente esa sala. Y allí nos plantamos, un martes por la mañana.

Retrato del Sr. Taft, Presidente de los EEUU

No éramos más de 10 personas, todas de distintas nacionalidades, a las que una guía voluntaria nos regaló durante algo más de una hora sus magníficas explicaciones. Descubrimos que el millonario Huntington empezó a estudiar español a los 14 años y desde ese momento supo que crearía una institución dedicada a difundir nuestra cultura. Conoció a Sorolla en Londres en 1908 y le organizó una exitosa exposición en solitario en Estados Unidos tras la cual se quedó varios meses realizando retratos, entre los que se incluye el que le hizo al mismo presidente de los Estados Unidos William H. Taft, que acababa de ser elegido.

Un par de años después, Huntington le encargó la decoración de una sala de The Hispanic Society para la que el valenciano pintó 14 enormes paneles en los que retrata las diferentes regiones o localidades de España a través de sus gentes, costumbres, fiestas y paisajes. Sorolla se dedicó en exclusiva durante 8 años a este ambiciosísimo proyecto que le hizo viajar por toda España realizando cientos de bocetos en la búsqueda de aquello que mejor reflejara nuestro país, algo que, según manifestaba en sus numerosas cartas, le superaba a la hora de elegir. El encargo acabó con su salud y tras pintar el último panel le dio un ictus y nunca volvería a pintar. The Hispanic Society esperó varios años a que se recuperara para inaugurar la sala, pero el pintor nunca llegó a ver sus obras instaladas y la sala se inauguró en 1926 de forma póstuma.

Quien no conozca la obra puede pinchar este enlace para hacerse una idea del espectacular proyecto y de cómo el pincel del “maestro de la luz” deja ver nuestra cultura a través de imágenes de Castilla, Roncal (Navarra), Aragón, Cataluña, Valencia, Elche, Andalucía (5 paneles), Extremadura, Galicia y Guipúzcoa. Un conjunto delicioso e impresionante, tanto como la magnífica institución que le sirve de cobijo y que, en el centro de Harlem, Nueva York, lleva más de cien años promoviendo el conocimiento del arte y cultura de España en Estados Unidos. Sobreviviendo con el menguante legado de un filántropo y los ingresos derivados de galas benéficas o préstamos a salas de arte, a todas luces insuficientes para mantener un edificio y un proyecto de tal magnitud. No puedo evitar quedarme puesta ante la ausencia de patrocinadores españoles (administración, empresas, particulares) y el olvido en el que vive por parte del gran público. Confío en que cuando reabra sus puertas, ojalá que sea antes, sepamos devolver, desde España y Latinoamérica, la generosa mirada que Archie Huntington supo poner en nuestras culturas para acercarlas al público norteamericano. 

Post-post:
La Galería Sorolla con la “Visión de España” se puede visitar los martes y los jueves en horario de mañana con cita previa que ha de solicitarse por internet en el siguiente enlace: http://hispanicsociety.org/other-event/jaoquin-sorolla-vision-of-spain-gallery/ . Conviene realizar la cita con más de una semana de antelación a la fecha deseada. Nos informaron de que está previsto abrirla también los sábados a partir del mes de febrero. Estad atentos a su página web http://hispanicsociety.org y, si pasáis por Nueva York, no os la perdáis. 

Para dar a conocer la España de la época, Huntington sufragó numerosas expediciones fotográficas encargadas, generalmente, a mujeres que viajaban durante meses por nuestra geografía. Mi post Hallazgo de lo ignorado, cuenta cómo las fotografías de Ruth Anderson me sorprendieron, un verano, en Gijón.

lunes, 11 de marzo de 2019

Hallazgo de lo ignorado

“Hallazgo de lo ignorado”. Leí esas palabras en un cartel cuando paseaba este verano por Gijón. Se me quedaron, de alguna manera, enganchadas en el cerebro, casi sin darme cuenta y sin que me hubiera fijado en lo que querían anunciar. Me gustó la frase. Podían haber puesto “descubrimiento” pero no hubiera resultado tan evocador. La combinación de estos vocablos estuvo acompañándome un rato en mis pensamientos. ¿Por qué habían usado el verbo “hallar” en vez de “encontrar”? ¿Se puede encontrar algo tan amplio como “lo ignorado”? Hasta que otra cosa me distrajo.

Días después descubrí que se trataba del título de una muestra de las fotografías que hizo en 1925 Ruth Anderson, una joven norteamericana que estuvo cuatro meses en Asturias cumpliendo un encargo de la Hispanic Society of America, la institución que comprende la biblioteca y el museo más importantes dedicados a la cultura hispánica en Estados Unidos. Una mirada cautivadora sobre las tradiciones y la vida cotidiana de la Asturias por la que correteaba mi abuela en su niñez. Y fui a visitarla. ¿Quién habría hallado lo ignorado, la fotógrafa, cuando retrataba, o el visitante (o sea, yo), un siglo después, cuando saliera de aquella sala de exposiciones? 

Familia plantando patatas el 9 de marzo de 1925, en Asturias
Escribo estas líneas en el Día Internacional de la Mujer y no puedo evitar pensar que si hoy las mujeres estamos donde estamos es gracias a personas como esta fotógrafa, valientes, curiosas, inteligentes, arrojadas, capaces de cruzar un océano para adentrarse en unas tierras ignotas en vez de quedarse reproduciendo clichés (en sentido literal y figurado) en el Nueva York de donde había partido. Y también gracias a hombres como su jefe, Archer M. Huntington, que confió y supo ver en ella las cualidades necesarias para asignarle la misión de documentar, en los sucesivos viajes que realizó a España, las tradiciones, las costumbres, las gentes y todos los aspectos de la cultura hispánica que quería recopilar y divulgar en Estados Unidos. 

Ruth Anderson no viajaba sola. La acompañaba su padre, fotógrafo profesional y su primer maestro en un oficio que había aprendido en el estudio que tenía su familia en Nebraska. El itinerario que realizaron, entrando en Asturias desde Galicia, se vio afectado por la geografía de la región, especialmente en las zonas de montaña. Siguiendo instrucciones de su jefe no documentó las industrias modernas o la red de ferrocarriles que utilizó para desplazarse, sino la Asturias tradicional y la vida de la gente. A la vez, iba anotando en un diario sus descubrimientos para ser luego capaz de recordar con mayor precisión y contarlo en Estados Unidos a su vuelta.

Acompañando a la fotografía de “Familia plantando patatas”, escribió: “1. Se palotea la tierra. 2. Se pone la patata cortada. 3. Se echa el cucho a cada patata. Cucho es abono de vaca. 4. Se echa escama de la sardina. Plantan las patatas los primeros días de marzo y las cosechan en agosto”. Esa estampa la capturó un 9 de marzo; casi un día como hoy. Y yo vi en la niña de esa fotografía, a sabiendas de que no lo era, a mi abuela, en las tierras de detrás de la casa familiar, Ca Antón, una ladera tan empinada como la de la fotografía. Una escena de las tantas que me podía haber contado en mi niñez, cuando me hablaba de la suya, y que yo bien podía haber olvidado. 
 
Ruth Anderson en Salas, 1925
En otra imagen vi a la autora vestida con una capa posando junto a una construcción de piedra, pisando un suelo de tierra, con un arco y una torre al fondo. Y pensé en qué distinta debía de ser esa mujer de las que vivían en esa zona, en que su visita debió de haber sido todo un acontecimiento en un pueblo donde todos se conocían y en el que pasaban pocas cosas. La imagen no me dejaba moverme de allí y, de pronto, me di cuenta. Estaba posando junto a la Colegiata de Santa María, en Salas, en la villa más cercana al pueblo de mi familia paterna y la niña que sube la calle bien podría haber sido mi abuela, o una de sus hermanas. De pronto las imágenes vagas que había creado en mi interior con las historias de mi abuela se materializaron en una imagen concreta. Estaba viendo lo mismo que ella cuando era pequeña, tal y como ella lo había visto. Una imagen desconocida para mí. O ignorada. Un hallazgo. Y el título de la exposición cobró sentido. Y me quedé puesta.


Post-post:

La Hispanic Society of América fue fundada en Nueva York en 1904 por Archer M. Huntington con el propósito de recopilar, conservar, estudiar, exhibir y estimular un mayor conocimiento de obras relacionadas con el arte, la literatura y la historia de España y Portugal o de aquellos países donde estos dos idiomas fueran de uso predominante, lo que incluye Latinoamérica, sur de los Estados Unidos, Filipinas o la India portuguesa. El Museo contiene más de 18.000 objetos y obras de todos los formatos y épocas, desde la prehistoria hasta la actualidad. La Biblioteca ofrece más de 250.000 libros, 200.000 documentos, 175.000 fotografías y 15.000 impresiones, una magnífica colección de recursos para investigadores. Esta institución recibió en 2017 el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. No he conseguido visitarla y ver, entre otras cosas, los 14 lienzos de Sorolla que forman la colección "Visión de España". Lleva años en proceso de reforma. Desde el año 2017 y mientras duren los trabajos de rehabilitación hasta otoño de este año, 200 de sus obras más importantes se exponen en el Museo del Prado de Madrid; otra parte de su colección está ubicada desde el año pasado en el Museo de Arte e Historia de Alburquerque. 

Fotos: Catálogo de la exposición y Wikimedia commons